Introducción
Después de conocer qué es un gato comunitario, podemos preguntarnos de dónde proceden estos animales y cómo llegan a desarrollar su vida en libertad.
Los gatos comunitarios no aparecen de forma espontánea. Su presencia es consecuencia de diferentes circunstancias que se han producido a lo largo del tiempo.
Conocer su origen permite comprender mejor por qué existen los gatos comunitarios y cómo llegan a desarrollar su vida en libertad.
El origen de los gatos comunitarios
La Directriz Técnica de la Dirección General de Derechos de los Animales sobre Gestión de Poblaciones Felinas, en su apartado 4.1.2. «Cómo se forman», señala:
«Los gatos que forman las colonias provienen, o bien de animales abandonados o perdidos que han vuelto a estados de escasa o nula socialización, o bien de camadas nacidas en la calle a partir de gatas que vagan libremente desde sus domicilios y que no están esterilizadas, así como de las propias camadas de los gatos comunitarios.»
Esta explicación permite comprender que los gatos comunitarios pertenecen a la misma especie que cualquier gato doméstico (Felis catus) y que su origen puede responder a distintas circunstancias.
Algunos proceden de gatos que fueron abandonados o se extraviaron y no pudieron regresar a su hogar.
Otros nacen ya en libertad como consecuencia de la reproducción de gatas domésticas sin esterilizar que tienen acceso al exterior o de los gatos abandonados o extraviados mencionados anteriormente.
Con el paso del tiempo, estas nuevas generaciones desarrollan toda su vida en libertad y presentan las características propias de los gatos comunitarios.
En resumen
Los gatos comunitarios no constituyen una especie diferente.
Su origen está relacionado con el abandono y el extravío de gatos domésticos y con el nacimiento de nuevas camadas en libertad.
Comprender este proceso ayuda a entender cómo se forman las poblaciones de gatos comunitarios y constituye el punto de partida para conocer qué es una colonia felina.
Fuentes utilizadas
Documentación técnica
- Dirección General de Derechos de los Animales. Directriz Técnica sobre Gestión de Poblaciones Felinas, apartado 4.1.2. «Cómo se forman».




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