Introducción
Después de conocer qué es un gato comunitario, cuál es su origen y qué es una colonia felina, llega el momento de responder a una pregunta muy importante:
¿Cómo se gestiona una colonia felina?
Muchas personas piensan que gestionar una colonia consiste simplemente en dar de comer a los gatos o esterilizarlos. Sin embargo, la Ley 7/2023 explica que gestionar una colonia significa mucho más.
Gestionar una colonia felina es cuidar de ella de forma organizada para proteger a los gatos, velar por su bienestar y controlar su reproducción.
¿Qué entiende la Ley por gestión de colonias felinas?
La propia Ley responde a esta pregunta.
En su artículo 3 define la gestión de colonias felinas como:
«Procedimiento normalizado, acorde al desarrollo reglamentario establecido por la administración competente, mediante el cual un grupo de gatos comunitarios no adoptables, son alimentados, censados y sometidos a un programa sanitario y de control poblacional CER, controlando la llegada de nuevos individuos.»
Esta definición deja claro que gestionar una colonia no consiste en hacer una sola cosa. Significa llevar a cabo varias actuaciones de forma organizada y continuada.
Según la propia Ley, gestionar una colonia incluye:
- alimentar a los gatos;
- censarlos;
- cuidar de su salud mediante un programa sanitario;
- controlar su reproducción mediante el método CER;
- controlar la llegada de nuevos individuos.
El objetivo no es únicamente evitar que nazcan más gatos. También es mantener una colonia sana, estable y correctamente gestionada.
¿Quién debe hacer todo esto?
La Ley también responde a esta pregunta.
El artículo 39 establece que:
«En ausencia de otra previsión en la legislación autonómica, y respetando el ámbito competencial establecido por la legislación vigente, corresponde a las entidades locales la gestión de los gatos comunitarios, a cuyos efectos deberán desarrollar Programas de Gestión de Colonias Felinas.»
Esto significa que corresponde a las entidades locales organizar y desarrollar los Programas de Gestión de Colonias Felinas, es decir, planificar todas las actuaciones necesarias para gestionar correctamente las colonias del municipio.
¿Qué incluye un Programa de Gestión de Colonias Felinas?
La Ley explica cuáles son algunas de las actuaciones que deben formar parte de estos programas.
Entre otras, establece:
- el control de la reproducción mediante el método CER;
- el mapeo y censo de los gatos del término municipal;
- un programa sanitario supervisado por un veterinario colegiado, que incluye, al menos, la desparasitación, la vacunación cuando proceda y la identificación mediante microchip con responsabilidad municipal;
- protocolos para gestionar las colonias;
- formación del personal municipal y del voluntariado;
- seguimiento y evaluación del programa.
Todas estas actuaciones forman parte de una misma forma de trabajar.
Por eso, gestionar una colonia felina no consiste solo en capturar, esterilizar y devolver a los gatos. Todo eso forma parte de la gestión, pero hay mucho más.
¿El método CER es toda la gestión?
No.
El método CER es una parte muy importante de la gestión, pero no es lo único que hay que hacer.
Su función es controlar la reproducción mediante la captura, esterilización y retorno de los gatos a su territorio.
Pero cuando los gatos vuelven a la colonia, el trabajo no termina.
Hay que seguir controlando su estado de salud, identificar a los nuevos gatos que puedan aparecer, mantener actualizado el censo y continuar aplicando todas las medidas previstas en el Programa de Gestión de Colonias Felinas.
En otras palabras, el método CER es una herramienta dentro de la gestión, pero la gestión empieza antes y continúa después.
¿Qué aporta la Directriz Técnica?
La Directriz Técnica para la Gestión de Colonias Felinas, elaborada por la Dirección General de Derechos de los Animales, explica cómo deben aplicarse en la práctica las medidas previstas por la Ley.
Desde el principio del documento indica que su finalidad es:
«Establecer unos criterios que ayuden a las comunidades autónomas y a las entidades locales a, respectivamente, elaborar protocolos marco e implantar programas de gestión de colonias felinas, en aplicación de lo dispuesto en el Capítulo VI del Título II de la Ley 7/2023.»
Además, al hablar del protocolo de gestión de colonias felinas, destaca su importancia afirmando que:
«El protocolo de gestión de colonias felinas es el que engloba la mayor parte de las actuaciones en la gestión de poblaciones felinas, por lo que su correcta elaboración, actualización y ejecución determinarán el éxito de la actuación.»
En otras palabras, una buena gestión no depende de una única actuación. Depende de que todas las medidas se planifiquen, se coordinen y se mantengan en el tiempo.
En resumen
Gestionar una colonia felina es mucho más que esterilizar a los gatos.
La propia Ley explica que gestionar una colonia significa alimentar a los animales, censarlos, cuidar de su salud, controlar su reproducción mediante el método CER y controlar la llegada de nuevos individuos.
Además, corresponde a las entidades locales desarrollar Programas de Gestión de Colonias Felinas que permitan organizar todas estas actuaciones.
La Directriz Técnica completa ese marco legal explicando cómo deben ponerse en práctica esos programas.
En definitiva, gestionar una colonia felina significa trabajar de forma organizada y continuada para proteger a los gatos comunitarios, controlar su reproducción y favorecer una buena convivencia con el entorno.
Fuentes
- Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. Artículos 3 y 39.
- Dirección General de Derechos de los Animales. Directriz Técnica para la Gestión de Colonias Felinas (2024).




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